Geronzi cuenta su historia

Biografía

Nace, el 15 de febrero de 1935, en Marino, una pequeña ciudad de los Castelli Romani, cerca de Roma. Casado con Giuliana Iozzi, tiene dos hijas, Benedetta y Chiara. Es abuelo de cuatro nietecitos, Ottavia, Giulia, Ernesto Maria y Bianca Maria.
Su vida laboral comienza a los diecisiete años y presenta una larga trayectoria.
Es predominante la presencia de su familia, que le educa para afrontar las situaciones difíciles con gran dignidad, la misma con la cual sus padres le impulsan a estudiar y a comprometerse con la sociedad.
Su trayectoria está marcada por un “momento” de suerte: la oposición que aprobó en la Banca d’Italia, en 1960, y su encuentro con el Gobernador Guido Carli, con el que colabora durante más de 15 años. Carli le transmite su sentido del deber y de respeto a las instituciones, confiándole responsabilidades cada vez más importantes. Un día, Beniamino Andreatta afirma en el Parlamento: “Mientras vosotros estáis discutiendo, hay un señor de nombre Cesare Geronzi que “manipula” la tasa de inflación de nuestro país”. Gran murmullo en el interior del Parlamento: pero, ¿quién es? ¿Será un personaje de novela de Sciascia? Es un total desconocido, pero un desconocido que cada día determina el valor del cambio de la lira con respecto al dólar, comprometiendo las reservas económicas del país.
La actividad desarrollada durante veinte años en la Banca d’Italia se convierte en parte de él, el hábito en realidad sí hace al monje, y le marcará durante toda su vida.
Deja la Banca d’Italia para seguir al entonces Director General Rinaldo Ossola, persona de extraordinaria categoría, como extraordinarios son todos los hombres que han atravesado los pasillos de aquella entidad. Ossola es el hombre que, tras un periodo de administración del Banco di Napoli, es elegido para devolverle a Nápoles su Banco.
Vive en Nápoles, durante un año y medio, un periodo verdaderamente terrible, ya que en él se produjo el terremoto en Irpinia. Aprende a conocer las grandes dificultades, los grandes problemas, y a afrontarlos. Ese año y medio se concluye con una derrota, porque tanto a él como a Ossola les echan, literalmente, de la entidad: la intención de Ossola de transformar el Banco en una gran banca fracasa por deseo de un mundo político, en aquella época, invasor y agresivo. A ambos se les amenaza claramente.

En ese mismo año, en octubre de 1982, le nombran director general de una pequeña Caja de Ahorros, la Cassa di Risparmio di Roma, con 140 oficinas, presente en 3 de las 4 provincias de Lazio. Es una entidad pequeña, donde hace poco se ha llevado a cabo una visita de inspección de la Banca d’Italia. El entonces Gobernador Ciampi le avisa: “Éste es un lugar desde donde se puede volver a empezar”.
Aquí vuelve a empezar y, en aproximadamente veinte años, sigue una trayectoria tan extraordinaria y rica en satisfacciones como llena de dificultades y, con mucho tesón, en aplicación de la nueva legislación, inicia un intenso programa de fusiones bancarias. Es el primero en avanzar hacia la tala de la denominada “foresta pietrificata” (bosque petrificado). Inicia el recorrido que lleva, con el paso del tiempo, a la creación del Grupo Bancario Capitalia, generado por la fusión de bancos en crisis o en precrisis (Banco di Santo Spirito, Banco di Roma, Banca dell’Agricoltura, Banca Mediterranea, Banco di Sicilia, Mediocredito Centrale y Bipop-Carire). Las fusiones se llevan a cabo dando lugar al nacimiento de una entidad bancaria única: Capitalia.
Al comienzo de 2004, el sistema financiero italiano se ve fuertemente afectado por la crisis argentina y la quiebra de dos operadores industriales como Cirio y Parmalat.
La situación provoca una seria crisis de confianza en el sistema bancario que corre el riesgo de entrar en barrena también por los efectos incontrolables de la falta de responsabilización por parte de operadores, órganos de vigilancia y reguladores, además de por la acumulación de fuertes polémicas en la política.
El sistema bancario ve cómo se le atribuyen responsabilidades que no le corresponden y, en muchos casos, se ve sobreexpuesto a la crítica y a la censura.
La crisis genera un largo proceso de revisión normativa hasta la definición de la denominada nueva ley sobre la protección del ahorro. La confianza de los mercados se recupera bastante rápidamente también porque los bancos asumen iniciativas, tanto solidariamente (“Patti Chiari” [Pactos Claros] de la ABI [Asociación Bancaria Italiana]), como individualmente con acciones directas en favor de la propia clientela.
El Grupo Capitalia no emite ningún bono de Parmalat. Junto a J.P. Morgan y Unicredito emite dos bonos Cirio. Éste, al contrario que los demás, destaca por su tempestividad y eficacia con la iniciativa “Protezione Investimento” (Protección de la Inversión), operativa desde el mes de marzo de 2004, que preveía la restauración, total o parcial, de la inversión efectuada por la clientela con un gravamen económico de aproximadamente 40 millones de euros para el Grupo. Esto atestigua lo marginal que ha sido el compromiso del Grupo en la emisión y colocación de los bonos. La iniciativa recibe una calurosa acogida.

2006 es un año lleno de acontecimientos, en algunos casos de una gravedad inesperada e inaudita. El ataque personal que sufre Cesare Geronzi, el cual se materializa a través de disposiciones restrictivas de la actividad societaria, produce en él un gran desconcierto y amargura generando momentos de abatimiento. Tras un largo periodo de reflexión, volviendo sobre los sucesos acontecidos, se ratifica en la certidumbre de haber actuado siempre dentro de los límites de sus funciones, respetando plena y constantemente las normas escritas y no escritas.
Se suceden los acontecimientos que concurren a redefinir las reglas internas que afectan a los poderes de los diversos órganos empresariales. De hecho, se acerca el momento crucial que debe coronar la misión inicial: la fusión final con el grupo Unicredito. Una operación de 22 mil millones de euros, el conjunto del valor creado por las diversas fusiones que se han llevado a cabo en Capitalia.
El 20 de mayo de 2007, los consejos de administración de Capitalia y Unicredito, en Roma y en Milán respectivamente, deliberan la aprobación del proyecto de fusión por incorporación de Capitalia S.p.A. en UniCredit S.p.A.
La fusión entre Capitalia y UniCredit representa la convergencia de dos historias de alianzas de éxito en ciertos aspectos similares. Capitalia ya ha alcanzado su máximo potencial de crecimiento orgánico. UniCredit le proporciona a Capitalia la oportunidad de entrar en un Grupo europeo grande y dinámico y realizar un salto de dimensiones internacionales. En una escala diversa, UniCredit ha mostrado en estos años el mismo deseo de crecer y el mismo coraje al operar en economías aún no maduras, sobre todo en el extranjero.
Una operación considerada como la mejor realizada de nuestro país, con grandes ventajas para los accionistas. Ésta es la primera verdadera fusión que atestigua un recorrido en el cual lo “social” y lo “económico” se combinan y “crean valor”.
En junio de 2007, la Asamblea de Accionistas de Mediobanca S.p.A., de la cual ya era Vicepresidente, le nombra, por unanimidad, Presidente del Consejo de Vigilancia y la Asamblea del Pacto de Sindicación de Mediobanca S.p.A. le nombra Presidente. Posteriormente, la Asamblea de Accionistas de Mediobanca del 28 de octubre de 2008 aprueba el abandono del sistema de gobierno “dual” y el restablecimiento del “tradicional”. Se le reconfirma en el cargo de Presidente.
El 24 de abril de 2010, la Asamblea de Generali le elige miembro del Consejo de Administración. El Consejo, inmediatamente después, le nombra Presidente de la Sociedad. Sus primeras declaraciones perfilan los elementos de un programa consagrado a desarrollar adicionalmente esta Compañía más que secular, históricamente la primera multinacional italiana. Un mayor crecimiento de la rentabilidad, desarrollo de la competitividad sobre todo en el mercado exterior, vigorización del arraigo en Italia, mejora en la atención a las necesidades y a las expectativas de la clientela, valorización de los recursos humanos: éstos son los puntos fundamentales de la visión programática de Cesare Geronzi. En resumen, vigorización de la eficiencia y de la capacidad de crear valor y una atención coherente a los intereses generales para que la Compañía pueda responder cada vez mejor a los retos de la competencia y alcanzar las metas más ambiciosas.
El 6 de abril de  2011, Cesare Geronzi, tras una serie de graves conflictos en la Compañía, respecto a los cuales el resulta totalmente ajeno, deja la presidencia de Generali, con el objetivo de contribuir a cerrar las brechas que se han abierto en los órganos de decisión, y asume la presidencia de la Fondazione Assicurazioni Generali: una entidad consagrada a apoyar proyectos en el campo de lo social, del estudio, de la investigación, de la asistencia y de los bienes culturales y ambientales, de acuerdo con los fines de la propia Compañía.